EUSKADINNOVA.NET: "Un helado hecho a mano y con productos Km. 0"

Publicado en Noticias
0

El Atrio de AlhóndigaBilbao se llenó el pasado 5 de septiembre de niñas y niños dispuestos a elaborar el “primer helado colectivo”. Más allá de la intención lúdica, el encuentro organizado por la asociación ecogastronómica Slow Food tuvo como objetivo mostrar a los más pequeños la importancia de consumir productos naturales y locales.

Un cuarto de litro de leche de caserío, 150 gramos de nata, un huevo, cinco cucharadas de azúcar, canela y una pizca de sal. No se necesita más para hacer un helado artesano. Eso y la paciencia de agitar durante diez minutos la mezcla en una bolsa de hielo.  Los más de 150 participantes en el taller lo hicieron a ritmo de música y como premio obtuvieron un helado de natillas hecho al modo tradicional, y con ingredientes «km. 0», alimentos obtenidos como mucho a 20 kilómetros de distancia de Bilbao y directamente de los productores. «Así es como se elaboraba el helado antiguamente, y en algunos países de Sudamérica se sigue haciendo de la misma forma», explica el heladero Diego Guglielmi, quien dirigió el taller, «es facilísimo, pero nos hemos vuelto un poco vagos».

La asociación sin ánimo de lucro Slow Food, una red internacional formada sobre todo por productores locales y pequeños restauradores, organizó este encuentro como parte de las actividades educativas dirigidas a la infancia. Tal y como explica Mariano Gómez, presidente de Slow Food España y responsable del grupo en Bilbao-Bizkaia, «la intención es divulgar entre los pequeños el tema de los gustos, los olores,… Con la globalización se está perdiendo el alma del sabor». «Queremos despertar la curiosidad y la conciencia de los niños a partir de la diversión, que vean de dónde vienen los alimentos», afirma Gómez. Además del taller, el grupo en Bizkaia organiza durante el año salidas a mercados y baserris y actividades como un laboratorio del gusto.

Los principios del movimiento Slow Food, que surgió en Italia hace ya 25 años, defienden la recuperación del pacer de comer bien y despacio, frente a la expansión de la comida precocinada, importada de lejos y de baja calidad. En sus bases está también la defensa de los pequeños productores y artesanos, apostando por la venta directa y local frente a los intermediarios, «teniendo un producto de calidad a 20 kilómetros, es duro que el distribuidor se quede con un 20% del dinero», explica Gómez. Respecto a las críticas sobre cierto elitismo vinculado al movimiento, su presidente en Bizkaia es tajante, «si queremos que se conserve la biodiversidad tenemos que apoyar a los baserritarras».

Deja tu comentario con

Escribe un comentario

Todos los campos con * son obligatorios.

*

Loading Facebook Comments ...